Un restaurante con carácter y un estilo rústico que invitan a disfrutar
El proyecto propone un espacio acogedor y orgánico, donde el mobiliario en tonos neutros actúa como base para resaltar acentos en color caldera, evocando calidez y conexión con la tierra. Se utilizan tejidos naturales que aportan textura y autenticidad, generando una atmósfera serena y sensorial. Las formas redondeadas del mobiliario suavizan el entorno, invitando a la permanencia y al confort. La iluminación, también de líneas curvas y suaves, refuerza esta sensación envolvente. Las celosías de terracota, cuidadosamente integradas, permiten el paso de la luz de forma tamizada, creando juegos de sombras que enriquecen la experiencia espacial. Esta combinación de materiales y formas genera un equilibrio entre lo rústico y lo contemporáneo. El resultado es un ambiente cálido, armónico y profundamente arraigado a la identidad mediterránea y extremeña.